miércoles, 29 de abril de 2020

Gustarme


Me he pasado la vida intentado gustarle a otras, otros, otres. Primero, gustarle a mis padres, a mi abuela, mi hermana y hermano, a mi tías y tíos, primas y primos, maestras, señoritas, compañeras y compañeros de colegio, a la directora. Luego a los chicos, a las amigas, a jefas y jefes, a los chicos, profesoras y profesores, más directoras y algunos directores, a los chicos. Más tarde a vecinas y vecinos. Cuñadas, cuñados, sobrinas, sobrino, a los hombres, al público, integrantes de elencos, autoras, autores, parejas, hijo, marido, amigos de marido, familiares de marido, amigues de amigues… la vida entera tratando agradar, ensayando sonrisas para otres, brindando entusiasmos, ofreciendo y rindiendo pleitearías… Intentando gustar a todas y todos, bah.

Hasta hace treinta días -los primeros quince fueron desconcierto puro-. En este mes he jugado a gustarme a mí misma. Me he cocinado con amor, me he dedicado entusiasmos, me he comprado algún rico vino, me he consolado frustraciones, me he ofrecido un brindis –o varios-, me he secado lágrimas, me he coloreado el alma, me he mirado desde la platea, me he aplaudido payasadas, me he inventado un protagónico sólo para mi. Y, la verdad, me estoy gustando.

(Igual para el zoom me puse rimmel)

29/04/20 
(a 45 días de aislamiento)

sábado, 18 de abril de 2020

Sueño de pandemia

¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!! CAAAANTEEEENNNNNN ¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!! ¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!!
La columna entra por Diagonal Norte y yo estoy a la altura de lo que hasta hace poco fue el Teatro del Pueblo. Lloro yo. A mares, lloro. Y canto. Canto desgañitada en ese canto. Salto como salto siempre cuando estoy en las marchas... con los dedos en V bien en alto. De golpe, de la muchedumbre, abriéndose paso a los empujones se desprende mi viejo. ¡¡¡Eeeeestelitaaaaaaaaquélindaqueestásssss!!!! me grita de lejos como cuando de niña yo lo esperaba en la puerta de casa que él regresara del trabajo. "Ya estoy grande viejo, qué hacés acá" le pregunto como si fuera algo cotidiano y lógico ese encuentro. "Ayudo", me contesta. "Ayudo a sanar. Cantá hija, cantá, que el virus se asusta con el canto".
¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! balbuceo mientras lo pierdo en la multitud.
Y me despierto.

Sábado 18-04-20

viernes, 17 de abril de 2020

La forma de las cosas

Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Lo que alguna vez fue un florero es hoy un puñado de promesas. Aquello que era la puerta de mi casa, es ahora un límite entre la vida y la muerte. Los diecisiete escalones que me separan del ascensor se han convertido en un abismo estrecho hacia la nada.
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Mis manos se han vuelto cien-pies que amenaza y la simple tarea de comprar comida, un hueco corroído. Bañarse es sólo un salvavida. el trabajo una promesa, nuestra casa la  única vacuna, los amigos una nostalgia, el abrazo un horizonte. y el horizonte un imposible.
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Las horas no tienen tiempo y el tiempo es un insípido transcurrir de horas. La rutina es un disfraz patético de tenacidad que hiere.  Vivir se ha vuelto un inútil devenir de encierro y lo cotidiano un dolor paseando por nuestros huesos rotos. El porvenir es una ciclópea faena de sanear.
Las palabras se han vuelto la única realidad sin miedo...
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Viernes 17/04/20 - a 30 días de cuarentena




miércoles, 15 de abril de 2020

Hallazgo en aislamiento


Y cuando una menos lo espera, desde el fondo del tesoro aparece un texto que no recordaba que existía... que no sabía que tenía en mi poder. Y aparece ella con la fuerza de su ausencia. Ella, siempre presente se hace más presente. Qué alegría me dio encontrar esa hoja amarillenta con su firma.

Querido amigo, amante, camarada
               Usted tiene idea de cómo se lo extraña?
               Sabe del aire cuando se pone denso
                              Apenas respirable?
               Sabe del sol cuando ensucia las cosas
                              En vez de iluminarlas?
               Y de la lluvia amarga?
               Y de las flores secas recién despimpolladas?
               De las plantas sin verdes?
               De la luna enlutada?
               De un vacío al costado
                              Y un corazón distante?
               De andarse cuerpo a tierra
                              Aunque nadie lo mande?
               De las manos ardiendo  
tan lejos de la brasa?
               De la sangre en contramano?
               De ojos desparejados?
               Del desaliento agitado?
               Todo se me desarma
               Téngame más respeto!
               No le exagero nada!
Deje de sonreírse
                              Y devuélvame el alma!

MARÍA DELIA MATUTE - 1987

martes, 14 de abril de 2020

SOÑAR EN TIEMPO DE PANDEMIA

“El virus mata. Siempre mata o -al menos- enferma. Si no te mata los pulmones, te mata lo cotidiano. Si no te enferma el cuerpo, te enferma el alma. Esta es una guerra en la que el virus está ganando todas las batallas. Hacen falta ejércitos de voluntades fuertes para empezar a derrotarlo.” Mi madre, sentada sobre la baranda de mi balcón con una serenidad de equilibrista milenaria, me decía esto en un sueño del que no quería despertarme. “Llévame con vos, mami”, dije con ganas de volar, no de morir.

Era mi madre pero tenía el aspecto de mi hermana.

“No es hora, todavía tenes que formar parte de uno de esos ejércitos. Y la voluntad se construye, no es voluntaria”.

Yo sabia que era un sueño. Y a la vez no. Pero puse voluntad y abrí los ojos.

Martes 15 de abril del año del aislamiento... 

lunes, 13 de abril de 2020

Zoom Todopoderoso

Zoom nuestro

que estás en la nube

internetizado sea tu nombre

venga a nosotres

tu plataforma

hágase la reunión

así en mi casa

como en mi clase

perdónanos nuestro abuso

así como nosotros

perdonamos el aislamiento

no te cuelgues

a pesar de la banda

no nos dejes caer en la incomunicación

mas líbranos del aburrimiento

Sueño de pandemia

Me despertó el sonido del portero eléctrico. Tratando de sentarme miro la hora: las 6.33. Me asusto, me apuro. Desde la calle me llega la voz de Alberto diciéndome que venía a terminar la organización de la Marcha. ¿Qué?, pregunto intentando recordar algo que había olvidado. "Me abren, subo" me dice la voz aflautada y serena que tanto amo. Trastabillo, intento ponerme un pantalón que haga juego con el remerón que usé para dormir, voy a lavarme los dientes mientras me emprolijo el pelo con los dedos. Al mismo tiempo, trato de recordar lo de la Marcha. Sé que se va a enojar porque no me acuerdo nunca de nada.

Dos timbrazos insistentes terminan de despertarme.

"No, hoy no necesito soda", le contesto al sodero y me reprimo el laconchadetumadre.

Vuelvo a la cama. Mi gato ya se acomodó en el calorcito de mi sueño. El reloj dice claramente 8.25. Desde afuera llega un ensordecedor silencio de domingo. Pero es lunes que inaugura una nueva semana de aislamiento.

viernes, 3 de abril de 2020

Diario de pandemia

Quisiera llevar un diario de estos días pero se no sé cuándo es la mañana y cuando la noche y viceversa. Los recuerdos acunan dolor y las noticias respiran muertes. El sol le mezquina luz a la luna y las estrellas fugaces caen en pozos ciegos. Abro el cuaderno y sus hojas son cenizas. Quisiera escribir un diario. Pero no puedo.

03-04-20

miércoles, 1 de abril de 2020

Esperanza de pandemia

Buenos Aires
gris
silencio azul
fantasma rojo.
Vendrá a la vida
canto negro y tango
por 9 de julio.
Se teñirá de oeste
preñada rosa de pétalos violentos
Y nacerá al pan cotidiano
una mañana.

Esperanza de
Pandemia solitaria

Aislamiento

Hoy
que la luz del día
le anda pidiendo
a la tiniebla
que no le haga
sombra,
mi anhelo es
que las galaxias
oscuras
guarden en sus límites
la luz total.

(01-04-20 )

viernes, 27 de marzo de 2020

Pandemia

Hubo una vez
en que el tiempo
se escondió detrás
del tiempo
y se emborrachó
de lágrimas
y nos fuimos quedando
secos
solos
escondidos tras
cristales doloridos
y ventanas silenciosas
jugando a la mancha
venenosa
sin siquiera movernos.
Acunados
en la tristeza.

Yo.
En el final de este día demencial.
27-03-2020

jueves, 5 de marzo de 2020

El amor, ¿vence al odio?

Un solo malentendido puede tirar por tierra una amistad de años.
Una sola equivocación puede llevarse puesta a una pareja.
Un solo tiro pudo asesinar a Gandhi. Otro a Lennon.
Una sola bomba destruye a un pueblo todo.
Un solo error pueden convertir a una mujer o a un hombre en un ser equivocado para siempre.
Con doce apóstoles que lo amaban, la traición de uno solo crucificó a Cristo.
Una sola gota de ácido envenena un bidón de agua pura.
La maquinaria del odio más espeluznante que hemos tenido se llevó a 30000 compañeros. En menos de diez años los desaparecieron, los torturaron, les robaron a sus hijos, los asesinaron… Siglos nos llevará sanar esa tragedia.
Más de cinco generaciones cuestan sanar una tragedia familiar desenlazada por un crimen.
Pienso mucho en eso de que “el amor vence al odio”. Algunos lo dicen tan convencidos que me da esperanza, me conmueve. Sería lindo. Pero no creo que sea así. Lo que el amor tarda -con mucho tiempo y más esfuerzo- en construir, el odio puede destruirlo en unos pocos minutos. Eso pienso.
No… no es cierto que el amor vence al odio. El odio es mucho más poderoso. Amar es un trabajo, es una decisión, es una construcción. Odiar es fácil. Destruir es mucho más fácil que construir. Eso siento. Eso creo.
Para que el amor venza al odio hay que trabajar mucho, esperar mucho, esforzarse mucho. Y siempre está el odio acechando con su poderío. Siempre.

miércoles, 8 de enero de 2020

FLOTARIO. Una experiencia primal

Flotar. Flotar. Flotar.
Perder capas, cáscaras, máscaras.
Flotar. Como al principio. Como al inicio. Como antes de los tiempos. Flotar. Dejar a un lado las palabras, las opiniones, las criticas. Flotar sin otra soledad.que tu desnudez. Sin otra desnudez que tu soledad. Flotar. Animarse a esa sensación, a esa oscuridad. Y ser una. Ser siempre. Ni peor ni mejor. Ser única. Ahí, flotando. Sin esfuerzo. Sin peso. Sostenida por el líquido que es agua que es sal que es flotario. Flotar...

viernes, 20 de diciembre de 2019

Como cada año... parecido y diferente...


Que los relojes bailen y no den las horas tan exactas.
Que Niní nos regale un millón de alegrías.
Que el arte nos asista. Y nos someta.
Que Aznavour nos susurre su penúltima canción.
Que Isadora vuelva envuelta en todas las banderas y dance desnuda en todas las plazas.
Que se inunde de risas y de ideas –y de Marcha- el Congreso.
Que los cartoneros se hagan dueños de Papel Prensa.
Que Mu-Mu reparta golosinas gratis.
Que los caceroleros guarden sus injustas cacerolas.
Que se derrumben los muros de la red y nos reunamos en las casas.
Y cantemos, y bailemos, y bebamos. Y que nunca más ayunemos.
Que no nos importe lo que no importa.
Que la amistad no suceda en posteos sino en charlas y miradas.
Que rememos en una balsa para recuperar el horizonte y que un cometa brillante pase justo a llevarnos de paseo.
Que Alicia nos abra su espejo y nos hable de lo eterno.
Que Alejandra escriba un poema más.
Que el Campo sea fértil y las Vaquitas sean nuestras.
Que le entreguen premio Nobel a los amigos y amigas que a la madrugada derraman tus lágrimas.
Que si los que amamos mueren, vuelvan.
Que la primavera dure seis meses este año, y que todas sus mañanas huelan a jazmines.
Que el otoño dure los otros seis meses. Y que sus hojas sean alfombras tendidas al encuentro.
Que las mañanas nos cobijen en anhelos.
Que las noches nos emborrachen de sueños.
Que los sueños se hagan realidades.
Que un decreto acabe con el hambre.
Que no mueran las mascotas.
Que Alberto pueda abrirnos caminos y no se la hagan tan difícil.
Que Cristina sea feliz como esa noche de hace poco.
Que las Abuelas le cocinen a sus Nietos.
Que los Nietos se encuentren con sus Abuelas.
Que nuestras Madres vuelvan a parirnos, una vez más, en una realidad más justa.
Que Amy nos cante sus penas y Jacques Brel sus amores.
Que nuestras palabras coincidan con nuestros actos. Siempre.
Que haya cielos bien celestes, aunque cuesten.
Que aparezca la alegría... como entonces.
Que tengamos 2020 motivos para reir a carcajadas.

Stella Matute / Diciembre 2019

miércoles, 9 de octubre de 2019

Un sueño. Una frase.

El destino es el lugar donde está ocurriendo la vida. (Desperté diciendo esa frase. Como si alguien me la dijera desde algún sitio. Me parece tan cierta y extraordinaria...)


A esta altura creo que al único que le interesa que tengas buen corazón es a tu cardiólogo... (otro sueño)


Trabajamos con los textos que nos llegan. Podemos cambiar la puntuación para cambiar el sentido. Pero nada más. (Frase de un sueño el 8 de julio de 2019)


Me dijeron en un sueño: "sea como sea la muerte deja una marca endeleble en los que quedamos vivos". Me acordaba quién lo decía en el sueño hasta el momento en que decidí grabarlo para recordarlo. En ese momento me olvidé quién me lo dijo... (madrugada del 27-12-2012)

“Despedirse es dejar de pedir.
Despedir. Des-pedir.
Dejar de pedir.”
(Una voz me decía esto en un sueño el 14/02/19)

lunes, 23 de septiembre de 2019

YA ESTÁS DESPIERTA EN MÍ

Me dicen que dormís... y que es muy improbable que despiertes.
No quiero creerlo. Prefiero no creerlo. Elijo no creerlo.
Porque si lo creo tengo que creer que, definitivamente, somos dos tontas.
Que nos pusimos tontas y como tontas que nos pusimos no priorizamos el amor.
Esta tristeza que tengo en este momento tiene que ver con el amor. Y si este amor existe ES, porque existe.
Porque somos, porque seguimos siendo en esos 25 años que reímos y lloramos tantas veces.
Y eso rescato y allí hago pie.
Vas a despertar porque estás despierta en mi a pesar de la distancia tonta que nos impusimos.
Te quiero, Esther.
Porfiadamente... así... como somos vos y yo.
Capricornianamente porfiadas, tercas y obcecadas.
Dormís, dicen.
Pero estás despertando porque ya estás despierta en mí.



domingo, 22 de septiembre de 2019

CAMARINES

Camarines...
Pequeños espacios de vida extraordinaria.
A veces hermosos, a veces horribles, a veces improvisados, a veces incómodos, a veces confortables. Fríos, calurosos, húmedos, amplios, pequeñísimos.
Siempre entrañables. Siempre alimentando expectativas, nervios, ansiedades.
Camarines...
El preámbulo de la fantasía.

Ahí estamos antes de enfrentar la oscuridad que nos devora debajo de las luces que nos protegen.
Camarines...




lunes, 2 de septiembre de 2019

La persona y el artista

En estos días de locura neoliberal, la decisión de Lucrecia Martel sobre no asistir a aplaudir la pelíula de Polanski vuelve a poner sobre el tapete ese temita sobre que hay que "separar al artista de la persona" como si eso fuera posible. En esta sociedad hipócrita y exitista la cuestión tiene sólo que ver con la celebridad... Yo siempre digo lo mismo: si el verdulero de la esquina de tu casa es un buen verdulero, lava su fruta y su verdura, la exhibe maravillosamente, jamás tiene mala mercadería, tiene buenos precios, es simpático... un buen verdulero, bah... pero te enterás de que violó a una piba ni se te ocurre pensar en "separar el oficio de la persona"... estoy segura de que sin dudarlo lo condenás y no le comprás nunca más. Polanski es un abusador -entre otras delincuencias-, Allen es un abusador... por muy lindas películas que hagan. Aplaudirlos y endiosarlos es revictimizar a sus víctimas. Es que vuelvan a sentirse abusadas. Y, fundamentalmente, que vuelvan a sentirse solas. Solas. Solas. Eso es lo que yo creo...

jueves, 1 de agosto de 2019

AGOSTO 2019

He despertado Agosto, esta mañana.
Agosto ruda macerada,
Agosto sembrado de ausencias.
Agosto agazapado. Injusto.
Agosto...
Agosto que duele en el cuerpo y en el alma.
El mes de mis peores efemérides.
El mes de mis dolores bisagra.
Agosto...

Agosto Pacha mama. Agosto madre tierra.
Agosto ocho infinito.
Agosto.

jueves, 6 de junio de 2019

6 de junio, Desde mi siempre y para mi siempre


Hoy es una de tus fechas, hermana.
La más importante, quizá. La de tu nacimiento, la que era celebración y ahora es carencia.
No estás y sin embargo estás más que antes, más que nunca, más que siempre.
¿Sabés? Tenían razón quienes decían esa revolución de dolor que me causó tu muerte se iba a calmar. Se calmó. La revolución se calmó. Y le dio paso a este dolor acompasado, constante, calmo, tranquilo, finito, manso, pandito, solitario. Este dolor que llevo a veces sobre mis hombros, a veces bajo el brazo, otras en el regazo. Lo acuno, lo mezo, lo bailo a veces...
¿Sabés? Un día me di cuenta de que estaba recogiendo los pedazos de mi alma para ir ordenándolos como un rompecabezas de piezas infinitas. Se fue armando de a poco pero algunas piezas se perdieron en el río de lágrimas, en los insomnios demoníacos, en la incomprensión furiosa. No importa... los pinté para que no se note la falta. Era necesario.
¿Sabés?... nadie soporta ver los agujeros que deja el duelo.
Al jardín devastado le planté nuevas flores. Y así la gente cree que mi jardín está intacto. Pero en cada color está la sombra de tu ausencia, a cada flor le falta un poco del olor de tu risa, a cada árbol le falta el brillo de tu mirada. Pero ya no se lo digo a nadie. Todos creen que estoy entera y que ya pasó. A vos, que siempre me entendiste, puedo contártelo sin disfraces. Cada día te pienso. Cada día te necesito. Cada día te extraño. Cada día me sigo preguntando por qué por qué por qué por qué... Y me contesto, claro, que porque así es la vida. Y sigo. Algo más que me enseñaste en este andar de mi vida compartida con tu vida, de mi vida compartida con tu muerte, de mi muerte compartida con la tuya: se puede seguir andando aún estando rota. Me lo enseñaste antes, sosteniéndome en el camino y volviste a ensañármelo luego, desde nueva manera de tu existir infinito y eterno.
Acá estoy, hermana. Con una copa de rico vino malbec, frente a tu torta de cumple imaginaria, cantándote el "que los cumplás muy felices" en ritmo de marcha peronista que es como lo canto ahora. ¿Te reís? Si... siempre te divirtieron mis tontas ocurrencias. Siempre las estimulaste, también.
Como cada 6 de junio durante toda mi vida, acá estás, acá estoy.
Te amo, hermana.
Feliz cumple en el centro de mi corazón. Desde mi siempre y para mi siempre.

domingo, 2 de junio de 2019

Un domingo

En ese costado del alma que recibe los NO ya hay un callo milenario que amortigua el dolor.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Nace Gertrudis. El mismo día en que Evita cumplió 100 años


Empezamos a ensayar Gertrudis en julio del año pasado. Con Santiago Doria empezamos a encontrarnos para leer el texto, para analizarlo, descifrarlo, desentrañarlo.
Después se fueron sumando amorosas voluntades y fuimos generándole un tibio útero a esa Gertrudis que prometía ser diferente a otras. Ni mejor ni peor. Diferente. Fuimos fundando las bases de su vida futura. Alrededor de fin de año, un poco antes de las Fiestas, ya habíamos comenzado a buscar lugares, horarios, formas para su alumbramiento… El sitio donde nacerá dentro de unas horas, se fue imponiendo como el indicado. Pero ese lugar tenía muchos compromisos previos y quedamos anhelantes de que algún horario nos fuera concedido para que el nacimiento fuera allí. Nos confirmaron un día que no era el que anhelábamos. A qué negarlo… cuando me dijeron que sería un martes, no me gustó. Pero casi de inmediato supe que la fecha de su parición sería el 7 de  mayo. El día en que nuestra Amada Evita hubiera cumplido 100 años. Eso me motivó al instante y acepté contenta el desafío. Después de tanta búsqueda, de tanta espera, de tanta expectativa, que surgiera esa fecha se me impuso como una “señal”.

Nuestra Gertrudis nace el mismo día que Evita. Nuestra Gertrudis nace cuando Evita cumple 100 años. Y digo cumple porque está a la vista que sigue cumpliendo y que cumplirá por siempre.
A horas de nacer, nuestra Gertrudis ya presenta dolores de parto, pero viene bendecida por demás. Fue concebida por un padre maravilloso: Fernando Musante, que la gestó especialmente para esta madre que la haya gestado durante nueve meses… me da por sentir que es la hija que este matrimonio maduro ha podido originar.  Tiene un Padrino de Oro: Santiago Doria. No me cabe en el pecho la felicidad de haber sido conducida por su buen gusto, su adorable criterio, su maravilloso trato, su inmenso talento. Una madrina que es la mejor que puede tener: Graciela Ramirez. Su amor, su paciencia, su compañía constante, han sido parte fundamental de lo feliz de este recorrido.
El ajuar se lo preparó Alejandro Mateo en ropas, ropitas, detalles, cuna en módulos y una dedicación entrañable.
La acuna la música deliciosa de Santiago Rosso, un artista talentoso y entusiasta.
La peina Miriam Manelli y la pone bonita la Cholu Cholu Dimola.
Su niñera, que se ocupa de que todo esté bien a su alrededor, es Silvina Macri.
Los souvenirs son responsabilidad de Pablo Hulgich, el mejor diseñador gráfico que se puede tener.
¿Qué más puede pedir esta madre que dará a luz en unas horas? Nada… Sólo cantar una larga y profunda OOOOOOOOOOOOOOOOO para que la niña nazca serena bajo este rayo de luz que la ilumina. Esa OOOOOOO aprendida en el Estudio de Eutonía de la siempre generosa Frida Kaplan, madraza mía, que solidaria como siempre nos albergó para que cada ensayo sea una ceremonia.
Aquí voy… Nerviosa y agradecida. Feliz y agradecida. Asustada y agradecida. Expectante de que esa “señal” sea realidad: que nos proteja nuestra Santa Evita.
(Y un gracias enorme a todas y todos quienes nos han ayudado en diferentes cuestiones. Y a quienes nos han ayudado a difundir y nos han deseado bellas cosas.)
STELLA MATUTE / 7 de mayo, 2019



domingo, 17 de marzo de 2019

CUANDO MUERA

Cuando me toque irme de este mundo simplemente moriré. No me iré de viaje ni me iré de gira. Moriré. No seré luz ni ángel ni energía sanadora. Moriré.
Si hice durante mi vida algunas cosas bien, algunas cosas buenas, quedaré en el recuerdo emocionado de algunas gentes -ojalá sean muchas y muchos-. Pero estaré muerta. No leeré facebook ni instagram ni twitters. Me iré sin saber aquello que no me dijeron.
Por eso creo que está bueno decir y escuchar todo aquello que diría si supiera que voy a morir y todo aquello que me dirían si muero. Acá. En este plano en el que tenemos orejas para escuchar, ojos para ver, capacidad para emocionarnos y cabeza para reflexionar.
Es una hermosa fantasía pensar que después de la muerte quien murió oye, escucha y ve. Pero no. Si en todo caso hay algo más allá no será -no debería serlo- conectado con lo que ya tuvimos en este misterio llamado vida. De la misma manera que no hubo conexión con lo que pasó antes si es que algo pasó antes de venir.
Eso creo.
Acá somos dioses y demonios.
Acá. Ahora.

lunes, 11 de febrero de 2019

ADIÓS HERMANO CRUEL


Ella está triste. Ella es triste, más allá de las posibles alegrías. Ella lleva una tristeza de otro tiempo, una tristeza de tiempos antiguos, esos tiempos que no se recuerdan con claridad pero sí se comprenden grabados a fuego en la carne del alma. Esos tiempos que dejan sensaciones -esquivas en el recuerdo- devenidas en tics, en fobias, en obsesiones. Ella tiene tic, fobia y obsesión. Ella se enraizó justiciera en una tierra que no abona la justicia pero exige ser justo. Que no es lo mismo pero es igual. Un tic que imita el sonido de pedido de silencio. Shhhhh shhhh shhhh… no grites, no hables, no digas. Shhhh shhhh shhhh. Me duele no no duele ya va a pasar y mirá cómo te gusta estamos jugando ¿acaso no te gusta jugar conmigo? Ellla ríe con los ojitos llenos de lágrimas y calla. Shhhhh shhhhh shhhhh… ¿Cuándo empecé a hacer el tic, mamà?, preguntó ella una vez. UUUUuhhhhh tan chiquita eras… saliste del baño grande haciéndolo y ya no dejaste de hacerlo nunca más. Hacía poco que ibas al baño solita. ¿Y mi fobia a los pelos mojados, mamá? También te agarró en el baño. Te ponías como una loca si había pelos en el jabón, en la bañera, en el piso. Era difícil lavarte la cabeza, tan buenita que eras siempre. Shhhhhh Shhhhh Shhhhh… Y las pesadillas y los terrores nocturnos y hacerse pis en la cama y no poder dormir sola y la mano de su hermana por debajo de la almohada para que dejara de llorar. Ella sabía que algo estaba mal, pero no sabía muy bien qué era. Shhhhh shhhh shhhh este es nuestro secreto le decía su hermano. Nadie tiene que saberlo. Un día, de repente -o al menos así lo recuerda ella- su madre se obsesionó con que ella y su hermano no podían estar solos nunca. Nunca. A él le prohibió que se le acercara y a ella le ordenó que nunca hay que estar sola con un varón. Ella no entendió demasiado pero le gustó esa orden. Igual él siempre encontraba los momentos para convocar al horror disfrazado de juego. En la siesta silenciosa, en el campito de la escuela cuando estaban de recreo, en el galpón de la casa de la abuela cuando todos estaban distraídos con sus cosas. Ella tendría 5 y él 12 o ella 6 y él 13 o ella 7 y él 14… algo así. Ella no se acuerda bien. Ella nunca se acordó claramente de estas cosas salvo en pesadillas, sensaciones, flashes, sueños raros, su tic, su fobia, su idea fija de justicia. Siempre aparecía él en sus sesiones cuando hablaba de estas cosas. Y el miedo. El miedo que siempre le tuvo luego. Un miedo abonado en la violencia que de grande él nunca escondió. Le pegó al mundo entero. A ella, a la madre, a su esposa, a sus hijos, al vecino que le hacía frente, al desconocido que se le cruzaba.

Ella nunca recordó claramente hasta que un día su hermano confesó haber violado a dos mujeres. Lo confesó de manera pública y en forma rotunda en una red social. Como si estuviera hablando del tiempo. Pidió un leve perdón a sus hijas y vomitó su hecho pidiendo redención. Confesó que a los dieciséis años violó a una muchacha en la terminal de su pueblo. Y que de esa violación apareció un hijo tres años después en un juzgado de menores. Lo confesó dejando en claro que su padre y su madre lo sabían y lo asesoraron para que negara todo.

Ahí, a ella se le descorrió un telón negro, espeso y pesado que cubría su memoria. Todas sus memorias. La real, la sensible, la física. Ahí ella pudo oler esos pelos que se refregaban por su cuerpo, por su cara. Pudo ver los ojos demoníacos de su hermano atravesándola al sonido de sshhhhh shhhhh este es nuestro secreto, estamos jugando o acaso no te gusta jugar conmigo. Shhhh shhhh shhhhh. Y a pesar de los años, muchos, transcurridos ella volvió a sentir la vergüenza, el terror, la parálisis de las mandíbulas, el ahogado pedido de socorro, de que terminara, el asco de ese líquido espeso derramado en su cuerpo, en su cara, en sus axilas, que él le limpiaba después con papel riéndose y ya ausente. La dejaba solita en el baño, ese baño inmenso de esa inmensa casa. Ella se sentía rodeada de pelos que como monstruos la amenazaban con enredarla para siempre si le contaba a la mami o a su hermana.

Ella se hizo mujercita a los nueve. Temprano y con disfunción hormonal aguda que la sumió en anemias varias difíciles de tratar. Ella recuerda eso ahora, a la luz de los recuerdos y entiende la orden tranquilizadora de su madre. Vos a ella no te acercás y vos no podés estar sola con un hombre. Igual él se las arreglaba, ya lo dije. Eran juegos que la mami no entendía, decía. Y no le importaba la sangre.

Ella se lo pregunta al hermano. Él primero niega pero después confirma. Bien que te gustaba pendeja de mierda le dice entre otros muchos insultos.

Ella recuerda y llora. Sueña y llora. Traga saliva y llora. Le cuesta contarlo. Le cuesta admitirlo. Le cuesta. Ella se da cuenta de que recurre menos al tic. Y que puede limpiar los pelos sin tanta náusea.

Ella derrama un manto de piedad sobre su madre. También sobre su padre. Pero no puede no preguntarse cuánto sabían, cuánto más ocultaron, cuántos de aquellos silencios en el almuerzo o en la cena estaban cargados de secretos inconfesables, cuánto más no dijeron diciendo sólo que el varoncito de la familia tenía problemas. Ella hace cuentas. Su padre murió muy poco después de lo que el hermano cuenta. Cuánto dolor se llevó ese secreto. Cuánto secreto se llenó de dolor. Cuánta sombra se necesita para tapar la oscuridad.

Ella agradece vivir hoy en un tiempo en los que las mujeres no están tan solas. Han podido alzar la voz y se han vuelto una. Pero igual le es difícil. Aunque sepa que ella puede ser cualquiera de nosotras. Inclusive puedo ser yo.


(Stella Matute - Diciembre, 2018. Un ratito antes de "las Fiestas")

viernes, 8 de febrero de 2019

Le desato los nudos y la libero

Hace días y días y días que la pienso.
Hace horas y horas y horas que me pregunto cómo homenajearla este año, en esta fecha.
"Mi mamá me ataba a mi hermano menor con una sábana al cuerpo para que yo pudiera hacer las cosas de la casa sin que él llorara", me dijo un día.

"Cuando estaba en tercer grado me gané el primer premio en un concurso de dibujo. Cuando llegué a mi casa, contenta, y lo conté, mi papá me dio una paliza y no me dejó volver nunca más a la escuela", me contó otro día. 

Esas dos anécdotas me contaron -me cuentan- la infancia de mi madre.
¿Cómo reclamarle, entonces, a esa mujer algunas cosas que no hizo, algunas cosas que no dijo, algunas cosas que prefirió callar, u olvidar -quién sabe-? 
Hace unos días arrojé sus cenizas al río.

Hoy era su cumpleaños. 
Sí, el 8 de febrero era el cumpleaños de mi madre. Fecha de encuentro familiar. Fecha de festejo. Mi madre. 
Me pregunto hoy por sus deseos, por sus ilusiones, por sus angustias. Me pregunto hoy por sus silencios. Me pregunto hoy por sus lágrimas mientras cocinaba. Por sus enojos extraños. Por sus bordes doloridos. Por ese color de soledades rotas.
La cubro hoy con un manto de comprensión. La acuno. Le canto su canción preferida. Le beso sus lágrimas de tierno gris de paloma maltrecha. Le desato los nudos y la libero. 
¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMI! Descansá en paz. Aquí estamos para desandar lo malandado. Te lo prometo.