martes, 2 de junio de 2020

ZAPATOS AISLADOS

Ahora es necesario conversar con los zapatos. Esos que sacamos con nuestros pies a cuestas en estas mañanas de otoño malherido. Y también a esos que supieron esperar a reyes magos y hoy se quedan sin adivinar de bocas abarbijadas. A todos es posible escucharles su voz que nos cuenta de encuentros con sueños perdidos, sin que nadie les azucare el café.
Hay que confiar en los secretos de los zapatos abandonados en el palier goteando veredas sin lavandina. Y también de los que quedaron escondidos en el placar, asustados.
Y en estas noches quebradas, cuando la quebradura es amplia lado a lado del dolor, convertidos en compañeros fieles, escucharles soñar con nuevas utopías.


SALUDO AL SOL


“Presten especial atención al momento antes de inspirar y al momento previo a exhalar”, indicó la profe de yoga desde el zoom que nos agiganta la realidad de estos días. Ese momento es la nada y el todo, pensé yo mientras iniciaba un saludo al sol sobre mi mat en mi minúsculo comedor.
Hace un par de horas -un par de instante un par de siglos- el insomnio me llevó a la ventana bajo la que se despliega el mar de cemento. Envuelta en una frazada y muerta de frío, buscando recuerdos en la oscuridad del horizonte ciudadano, me sucedió el momento previo a la luz del día. El instante antes a la salida del sol. El momento antes de la salida del sol no es ni oscuridad ni luz. Es la nada y el todo. Y mientras, cada día desde que nacemos hasta que morimos, a esa hora exactamente respiramos y dormimos...
Volví a la cama y perdida en esas luces que iban convirtiendo la noche en el día, me fui quedando dormida.
Hay veces -pocas- que el insomnio de aislamiento puede convertirse en poesía.

sábado, 30 de mayo de 2020

DESTIERRO PREVENTIVO

Hemos envejecido tantos siglos. Los días se nos fueron perdiendo entre una multitud añorada y se nos van acabando las palabras. Vamos arribando a la orilla exacta en la que comenzamos a olvidar la forma de las cosas, la tibieza del mimo, el frío de los corazones duros. Se nos escapa el horizonte como se escurren esos recuerdos preciosos que es mejor destruir para no extrañar. Se nos afirma la certeza de que quien llegue al final se nos escapará también porque las heridas de la lucha suelen no perdonar. Y nunca sabremos si la muerte final se desató voluntaria, ahogada en esa soledad insoportable de los días demenciales.



Nota: la foto es del espectáculo La Roca, de Cristina Escofet . - Año 2006 - Auditorio Bauen

jueves, 21 de mayo de 2020

HAIKUS EN PANDEMIA

No hay estrellas.
Ni besos ni caricias
sólo pandemia.

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A veces no veo
presente ni futuro.
Otras tampoco.

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En cuarentena
se ríe de nosotros
la bestia sutil.

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jueves, 14 de mayo de 2020

ATAQUE PANDÉMICO DE HAIKU



La soledad hoy:
vivir serenamente
soportándose

-_-_-_-_-_-_-

La noche fuera
desesperada busca
luna insomne

-_-_-_-_-_-_-

Dormiré sola
más soñaré con vos
y tu ternura

_-_-_-_-_-_-_-

Pandemia es hoy
una posibilidad
de encontrarse

-_-_-_-_-_-_-_-_-

Quién puede negar
que una metáfora
son miles universos

-_-_-_-_-_-_-

Silencio dentro.
Los pájaros descansan
y nada canta

_-_-_-_—__—_

Estrella fugaz
La noche en silencio
con aislamiento

-_-_-_-_-_-_-_

En esta noche
me atacó pandemia
de soledades

MANOS EN CUARENTENA

Me arden las manos. 
No están enrojecidas ni tienen sarpullido alguno 
pero me arden hasta la locura.
No es el exceso de alcohol en gel. 
Ni de lavandina, ni de jabón.
No. Hace muchos días que no salgo.
Es el exceso de falta de caricias.

jueves, 7 de mayo de 2020

Diferencias en pandemia

Y una va aprendiendo la sutil diferencia entre apretar una mano y pestañear un suspiro. Que un codo puede ser el universo necesario. Que todo es hoy porque mañana es demasiado inseguro para planes y el futuro tiene forma de buñuelo sin freír. Que el tiempo puede caerse en la mitad y que el demasiado ha muerto en el intento. Que la luna puede reclamarle al sol un ramo de grandeza y que el arcoiris ha perdido su color más luminoso. Que esa maceta puede ser un jardín inabarcable y una playa sólo un granito de arena que duele en la comisura del sofá. Nos vamos dando cuenta de que somos mucho más fuerte de lo que pensábamos y que la sola idea de encontrar una flor en el palier nos libera el alma. Que valemos en la exacta medida de lo que somos y que aprender no tiene fin.

Stella Matute
Abril, 2020

Una Luna Llena de pandemia

Ojos de luna buscando más allá de la utopía. Soñando futuros similares a los que antes soñaban. Creciendo en lágrimas secas de miedo.
Ojos de luna escarbando en secretos olvidados, hurgando rincones sepultados.
Ojos de luna sobreviviendo miedos y amenazas, empañados de barbijo, respirando otros olores.
Ojos de luna mintiendo sonrisas de esperanza, agujereando mundos nuevos, barrenando olas de ilusiones.
Ojos de luna anhelando una felicidad que ya no será igual, inaugurando guiños a la almohada, calando pieles que no existen.
Ojos de luna atiborrados de ayer, huérfanos de abrazos, húmedos de antes.
Ojos de luna equilibristas en confines vanos, acróbatas de circo falso.
Ojos de luna, magos expertos en horizonte diáfano.
Ojos de luna... ¿Cuántas luna llena tiene una pandemia?
¿Cuántas pandemias caben en una luna llena?

lunes, 4 de mayo de 2020

Aislamiento -obligatorio-

Nos mandaron a casa y la vida se volvió un me gusta. O un corazoncito. Nos confinaron al ostracismo pero, terca, nuestra intimidad se abrió a muros y perfiles, a historias y estados. Mostramos nuestros dioses y demonios, destejiendo pudores,  y espiamos los ajenos por mirillas en red. Por allá, lo solidario chorrea mezquindades y un poco más acá un silencio generoso nos ofrece su oreja. Hay miedos que bordean egoísmos, egoísmos que tienen doble borde y palabras que bordan una sutil redecilla que sostiene y acuna. Un carnaval en cautiverio baila una murga de incertidumbres y se escuchan felicidades que a ritmo de tik tok enmascaran las angustias. Un zoom agiganta las carencias y lo demencial –hora a hora y gota a gota- se ha vuelto cotidiano.
Mientras, una hermanamiga sufre en silencio la batalla más dura, injusta y despareja de su vida y mis lágrimas desbordan la bañera, inunda mi balcón y caen en cataratas hacia la ciudad desnuda.

04/05/20

miércoles, 29 de abril de 2020

Hermanamiga

Ella hoy lo hace público y entonces yo me siento habilitada a contar lo que más me perturba de esta cuarentena, de este aislamiento demencial que me deja confinada sin poder abrazarla.
Lo más injusto de estos días para mí es no poder acompañarla, estar con ella, envolverla con mis brazos, acunarla en ese abrazo fraternal y sororo que nos une desde hace ya muchos años.
Graciela es mi hermanamiga, la persona más solidaria que yo haya conocido en mucho tiempo, desinteresada, sonriente aún en las adversidades, solidaria, de brazos, casa y corazón siempre abiertos, de abrazos apretados y generosos, de risa franca. Es mi compañera de aventuras, de chismes, de carcajadas desmesuradas y de ríos de lágrimas. Es la peronista más peronista que he conocido. Es el sostén de Gertrudis. La Reina no hubiera podido contar su historia sin su cobijo, sin sus manos haciendo trenzas, arreglando utilería, inventando hilvanes, luchando contra molinos de vientos.
En estos días, tan intensos, sufro la injusticia de su enfermedad como algo propio, puteo al techo no poder ir a estar con ella... Este indescifrable misterio que es la vida me vuelve a desafiar con un por qué por qué por qué retórico e inútil.
A toda la incertidumbre y soledad que nos propone este virus invasor y violento le agrego mi desazón por la enfermedad de mi hermanamiga. O viceversa.
Sé que a ella le sobran fuerzas para darle guerra -como ella misma dice- pero igual me resulta injusto... muy injusto. Su enfermedad es de esas tropelías inexplicables que una sólo quiere que no estén sucediendo.
Te quiero hasta el infinito y más allá, Graciela Ramirez. Y te extraño en nuestras charlas, risas, mates, vinos, comidas, proyectos, enojos, conspiraciones, intimidades, artilugios, confesiones...
Y desde mis particulares creencias pido, ruego, exijo, cada día cada hora cada minuto, que pronto podamos abrazarnos como sabemos hacerlo.


Gustarme


Me he pasado la vida intentado gustarle a otras, otros, otres. Primero, gustarle a mis padres, a mi abuela, mi hermana y hermano, a mi tías y tíos, primas y primos, maestras, señoritas, compañeras y compañeros de colegio, a la directora. Luego a los chicos, a las amigas, a jefas y jefes, a los chicos, profesoras y profesores, más directoras y algunos directores, a los chicos. Más tarde a vecinas y vecinos. Cuñadas, cuñados, sobrinas, sobrino, a los hombres, al público, integrantes de elencos, autoras, autores, parejas, hijo, marido, amigos de marido, familiares de marido, amigues de amigues… la vida entera tratando agradar, ensayando sonrisas para otres, brindando entusiasmos, ofreciendo y rindiendo pleitearías… Intentando gustar a todas y todos, bah.

Hasta hace treinta días -los primeros quince fueron desconcierto puro-. En este mes he jugado a gustarme a mí misma. Me he cocinado con amor, me he dedicado entusiasmos, me he comprado algún rico vino, me he consolado frustraciones, me he ofrecido un brindis –o varios-, me he secado lágrimas, me he coloreado el alma, me he mirado desde la platea, me he aplaudido payasadas, me he inventado un protagónico sólo para mi. Y, la verdad, me estoy gustando.

(Igual para el zoom me puse rimmel)

29/04/20 
(a 45 días de aislamiento)

sábado, 18 de abril de 2020

Sueño de pandemia

¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!! CAAAANTEEEENNNNNN ¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!! ¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! ¡¡¡¡Coronaviiiiiiiirus laputaquetepario!!!! ¡¡¡¡Corona-virus-laputaqueteparió!!! ¡¡¡Coronavirusla-pu-ta-que-te-parió!!!!
La columna entra por Diagonal Norte y yo estoy a la altura de lo que hasta hace poco fue el Teatro del Pueblo. Lloro yo. A mares, lloro. Y canto. Canto desgañitada en ese canto. Salto como salto siempre cuando estoy en las marchas... con los dedos en V bien en alto. De golpe, de la muchedumbre, abriéndose paso a los empujones se desprende mi viejo. ¡¡¡Eeeeestelitaaaaaaaaquélindaqueestásssss!!!! me grita de lejos como cuando de niña yo lo esperaba en la puerta de casa que él regresara del trabajo. "Ya estoy grande viejo, qué hacés acá" le pregunto como si fuera algo cotidiano y lógico ese encuentro. "Ayudo", me contesta. "Ayudo a sanar. Cantá hija, cantá, que el virus se asusta con el canto".
¡¡¡Coooooo-ro-na-virus laputaqueteparióoooooo!!!! balbuceo mientras lo pierdo en la multitud.
Y me despierto.

Sábado 18-04-20

viernes, 17 de abril de 2020

La forma de las cosas

Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Lo que alguna vez fue un florero es hoy un puñado de promesas. Aquello que era la puerta de mi casa, es ahora un límite entre la vida y la muerte. Los diecisiete escalones que me separan del ascensor se han convertido en un abismo estrecho hacia la nada.
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Mis manos se han vuelto cien-pies que amenaza y la simple tarea de comprar comida, un hueco corroído. Bañarse es sólo un salvavida. el trabajo una promesa, nuestra casa la  única vacuna, los amigos una nostalgia, el abrazo un horizonte. y el horizonte un imposible.
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Las horas no tienen tiempo y el tiempo es un insípido transcurrir de horas. La rutina es un disfraz patético de tenacidad que hiere.  Vivir se ha vuelto un inútil devenir de encierro y lo cotidiano un dolor paseando por nuestros huesos rotos. El porvenir es una ciclópea faena de sanear.
Las palabras se han vuelto la única realidad sin miedo...
Me cuesta encontrar la forma de las cosas.
Viernes 17/04/20 - a 30 días de cuarentena




miércoles, 15 de abril de 2020

Hallazgo en aislamiento


Y cuando una menos lo espera, desde el fondo del tesoro aparece un texto que no recordaba que existía... que no sabía que tenía en mi poder. Y aparece ella con la fuerza de su ausencia. Ella, siempre presente se hace más presente. Qué alegría me dio encontrar esa hoja amarillenta con su firma.

Querido amigo, amante, camarada
               Usted tiene idea de cómo se lo extraña?
               Sabe del aire cuando se pone denso
                              Apenas respirable?
               Sabe del sol cuando ensucia las cosas
                              En vez de iluminarlas?
               Y de la lluvia amarga?
               Y de las flores secas recién despimpolladas?
               De las plantas sin verdes?
               De la luna enlutada?
               De un vacío al costado
                              Y un corazón distante?
               De andarse cuerpo a tierra
                              Aunque nadie lo mande?
               De las manos ardiendo  
tan lejos de la brasa?
               De la sangre en contramano?
               De ojos desparejados?
               Del desaliento agitado?
               Todo se me desarma
               Téngame más respeto!
               No le exagero nada!
Deje de sonreírse
                              Y devuélvame el alma!

MARÍA DELIA MATUTE - 1987

martes, 14 de abril de 2020

SOÑAR EN TIEMPO DE PANDEMIA

“El virus mata. Siempre mata o -al menos- enferma. Si no te mata los pulmones, te mata lo cotidiano. Si no te enferma el cuerpo, te enferma el alma. Esta es una guerra en la que el virus está ganando todas las batallas. Hacen falta ejércitos de voluntades fuertes para empezar a derrotarlo.” Mi madre, sentada sobre la baranda de mi balcón con una serenidad de equilibrista milenaria, me decía esto en un sueño del que no quería despertarme. “Llévame con vos, mami”, dije con ganas de volar, no de morir.

Era mi madre pero tenía el aspecto de mi hermana.

“No es hora, todavía tenes que formar parte de uno de esos ejércitos. Y la voluntad se construye, no es voluntaria”.

Yo sabia que era un sueño. Y a la vez no. Pero puse voluntad y abrí los ojos.

Martes 15 de abril del año del aislamiento... 

lunes, 13 de abril de 2020

Zoom Todopoderoso

Zoom nuestro

que estás en la nube

internetizado sea tu nombre

venga a nosotres

tu plataforma

hágase la reunión

así en mi casa

como en mi clase

perdónanos nuestro abuso

así como nosotros

perdonamos el aislamiento

no te cuelgues

a pesar de la banda

no nos dejes caer en la incomunicación

mas líbranos del aburrimiento

Sueño de pandemia

Me despertó el sonido del portero eléctrico. Tratando de sentarme miro la hora: las 6.33. Me asusto, me apuro. Desde la calle me llega la voz de Alberto diciéndome que venía a terminar la organización de la Marcha. ¿Qué?, pregunto intentando recordar algo que había olvidado. "Me abren, subo" me dice la voz aflautada y serena que tanto amo. Trastabillo, intento ponerme un pantalón que haga juego con el remerón que usé para dormir, voy a lavarme los dientes mientras me emprolijo el pelo con los dedos. Al mismo tiempo, trato de recordar lo de la Marcha. Sé que se va a enojar porque no me acuerdo nunca de nada.

Dos timbrazos insistentes terminan de despertarme.

"No, hoy no necesito soda", le contesto al sodero y me reprimo el laconchadetumadre.

Vuelvo a la cama. Mi gato ya se acomodó en el calorcito de mi sueño. El reloj dice claramente 8.25. Desde afuera llega un ensordecedor silencio de domingo. Pero es lunes que inaugura una nueva semana de aislamiento.

viernes, 3 de abril de 2020

Diario de pandemia

Quisiera llevar un diario de estos días pero se no sé cuándo es la mañana y cuando la noche y viceversa. Los recuerdos acunan dolor y las noticias respiran muertes. El sol le mezquina luz a la luna y las estrellas fugaces caen en pozos ciegos. Abro el cuaderno y sus hojas son cenizas. Quisiera escribir un diario. Pero no puedo.

03-04-20

miércoles, 1 de abril de 2020

Esperanza de pandemia

Buenos Aires
gris
silencio azul
fantasma rojo.
Vendrá a la vida
canto negro y tango
por 9 de julio.
Se teñirá de oeste
preñada rosa de pétalos violentos
Y nacerá al pan cotidiano
una mañana.

Esperanza de
Pandemia solitaria

Aislamiento

Hoy
que la luz del día
le anda pidiendo
a la tiniebla
que no le haga
sombra,
mi anhelo es
que las galaxias
oscuras
guarden en sus límites
la luz total.

(01-04-20 )

viernes, 27 de marzo de 2020

Pandemia

Hubo una vez
en que el tiempo
se escondió detrás
del tiempo
y se emborrachó
de lágrimas
y nos fuimos quedando
secos
solos
escondidos tras
cristales doloridos
y ventanas silenciosas
jugando a la mancha
venenosa
sin siquiera movernos.
Acunados
en la tristeza.

Yo.
En el final de este día demencial.
27-03-2020

jueves, 5 de marzo de 2020

El amor, ¿vence al odio?

Un solo malentendido puede tirar por tierra una amistad de años.
Una sola equivocación puede llevarse puesta a una pareja.
Un solo tiro pudo asesinar a Gandhi. Otro a Lennon.
Una sola bomba destruye a un pueblo todo.
Un solo error pueden convertir a una mujer o a un hombre en un ser equivocado para siempre.
Con doce apóstoles que lo amaban, la traición de uno solo crucificó a Cristo.
Una sola gota de ácido envenena un bidón de agua pura.
La maquinaria del odio más espeluznante que hemos tenido se llevó a 30000 compañeros. En menos de diez años los desaparecieron, los torturaron, les robaron a sus hijos, los asesinaron… Siglos nos llevará sanar esa tragedia.
Más de cinco generaciones cuestan sanar una tragedia familiar desenlazada por un crimen.
Pienso mucho en eso de que “el amor vence al odio”. Algunos lo dicen tan convencidos que me da esperanza, me conmueve. Sería lindo. Pero no creo que sea así. Lo que el amor tarda -con mucho tiempo y más esfuerzo- en construir, el odio puede destruirlo en unos pocos minutos. Eso pienso.
No… no es cierto que el amor vence al odio. El odio es mucho más poderoso. Amar es un trabajo, es una decisión, es una construcción. Odiar es fácil. Destruir es mucho más fácil que construir. Eso siento. Eso creo.
Para que el amor venza al odio hay que trabajar mucho, esperar mucho, esforzarse mucho. Y siempre está el odio acechando con su poderío. Siempre.

miércoles, 8 de enero de 2020

FLOTARIO. Una experiencia primal

Flotar. Flotar. Flotar.
Perder capas, cáscaras, máscaras.
Flotar. Como al principio. Como al inicio. Como antes de los tiempos. Flotar. Dejar a un lado las palabras, las opiniones, las criticas. Flotar sin otra soledad.que tu desnudez. Sin otra desnudez que tu soledad. Flotar. Animarse a esa sensación, a esa oscuridad. Y ser una. Ser siempre. Ni peor ni mejor. Ser única. Ahí, flotando. Sin esfuerzo. Sin peso. Sostenida por el líquido que es agua que es sal que es flotario. Flotar...

viernes, 20 de diciembre de 2019

Como cada año... parecido y diferente...


Que los relojes bailen y no den las horas tan exactas.
Que Niní nos regale un millón de alegrías.
Que el arte nos asista. Y nos someta.
Que Aznavour nos susurre su penúltima canción.
Que Isadora vuelva envuelta en todas las banderas y dance desnuda en todas las plazas.
Que se inunde de risas y de ideas –y de Marcha- el Congreso.
Que los cartoneros se hagan dueños de Papel Prensa.
Que Mu-Mu reparta golosinas gratis.
Que los caceroleros guarden sus injustas cacerolas.
Que se derrumben los muros de la red y nos reunamos en las casas.
Y cantemos, y bailemos, y bebamos. Y que nunca más ayunemos.
Que no nos importe lo que no importa.
Que la amistad no suceda en posteos sino en charlas y miradas.
Que rememos en una balsa para recuperar el horizonte y que un cometa brillante pase justo a llevarnos de paseo.
Que Alicia nos abra su espejo y nos hable de lo eterno.
Que Alejandra escriba un poema más.
Que el Campo sea fértil y las Vaquitas sean nuestras.
Que le entreguen premio Nobel a los amigos y amigas que a la madrugada derraman tus lágrimas.
Que si los que amamos mueren, vuelvan.
Que la primavera dure seis meses este año, y que todas sus mañanas huelan a jazmines.
Que el otoño dure los otros seis meses. Y que sus hojas sean alfombras tendidas al encuentro.
Que las mañanas nos cobijen en anhelos.
Que las noches nos emborrachen de sueños.
Que los sueños se hagan realidades.
Que un decreto acabe con el hambre.
Que no mueran las mascotas.
Que Alberto pueda abrirnos caminos y no se la hagan tan difícil.
Que Cristina sea feliz como esa noche de hace poco.
Que las Abuelas le cocinen a sus Nietos.
Que los Nietos se encuentren con sus Abuelas.
Que nuestras Madres vuelvan a parirnos, una vez más, en una realidad más justa.
Que Amy nos cante sus penas y Jacques Brel sus amores.
Que nuestras palabras coincidan con nuestros actos. Siempre.
Que haya cielos bien celestes, aunque cuesten.
Que aparezca la alegría... como entonces.
Que tengamos 2020 motivos para reir a carcajadas.

Stella Matute / Diciembre 2019

miércoles, 9 de octubre de 2019

Un sueño. Una frase.

El destino es el lugar donde está ocurriendo la vida. (Desperté diciendo esa frase. Como si alguien me la dijera desde algún sitio. Me parece tan cierta y extraordinaria...)


A esta altura creo que al único que le interesa que tengas buen corazón es a tu cardiólogo... (otro sueño)


Trabajamos con los textos que nos llegan. Podemos cambiar la puntuación para cambiar el sentido. Pero nada más. (Frase de un sueño el 8 de julio de 2019)


Me dijeron en un sueño: "sea como sea la muerte deja una marca endeleble en los que quedamos vivos". Me acordaba quién lo decía en el sueño hasta el momento en que decidí grabarlo para recordarlo. En ese momento me olvidé quién me lo dijo... (madrugada del 27-12-2012)

“Despedirse es dejar de pedir.
Despedir. Des-pedir.
Dejar de pedir.”
(Una voz me decía esto en un sueño el 14/02/19)