miércoles, 18 de agosto de 2021

CUMPLELAUTI 32

Me desperté más o menos a esta hora aquella mañana luminosa de julio. Serían las 8 o las 8.15. No más. No era la fecha, faltaban unos dias había dicho la médica un par de días antes, pero la panza pesaba distinto. Brillante, inmensa, lunar, la panza pesaba distinto. La panza pesaba distinto. Cuando intenté darme vuelta para levantarme, un chorro caliente me mojó la entrepierna. No había dudas, pero necesité tocarme para estar segura. ¿Agua? ¿Pis? Nonono, todavía no, que tengo que entregar un montón de trabajo me dije a los gritos silenciosamente y me quedé quietita quietita quietita. Cada una de mis células sabía pero yo trataba de convencerme de que era un chorro de pis que se me había escapado. Quietita quietita quietita. No sé cuánto tiempo estuve quietita, abrazadita a la almohada. Al cabo de un rato volví a intentarlo. Otro chorro. Más abundante todavía. Ups. Tomé fuerzas, al fin y al cabo creo que a eso vine a la vida -a tomar fuerzas-, y me paré. Una catarata intempestiva, abundante, imparable, mojó mis piernas, mis pies, el piso. "Marceeee", llamé con un hilo de vos estruendoso. Y allí vino mi hermamigo, con quien compartíamos casa y aventuras en aquellos tiempos. "Me parece que tu ahijado está llegando", le dije colgadita de sus ojos... Me abrazó, salió corriendo y me trajo el teléfono. Mario, otro amigo, estaba en la ducha, al oir los ruidos salió, preguntó, y se sumó al tiempo de premuras. Llamé a la partera, le expliqué. "Bañate y cuando las contracciones sean cada 15 minutos te vas para la clínica. Yo ya me preparo y salgo para allá." La clínica quedaba a exactas tres cuadras de mi casa. Entré a la ducha y ahí fue que un ejército de leones desembozados me caminó por primera vez por la barriga. Me apuré y salí diciendo que "algo raro me estaba pasando>". Que había tenido un dolor demasiado fuerte. "Son las contracciones de parto, chicoquita", dijo Mario y me apuró. Marcelo intentaba hacer un desayuno tirando todo lo que encontraba a su alrededor. "No. No hay tiempo y es mejor que no comas nada", dijo Mario. "Esperemos a Delia que debe estar por llegar" dije y caí sobre la cama con otra carrera de leones que habían elegido mi panza para hacer de las suyas esa mañana. Pronto a los leones se le sumaron los monos, los elefantes y la fauna toda. El bolso, la toalla, el toallón, qué falta, no falta nada y lo que falta venimos a buscarlo, ay, tranquila, ay, vamos, dejo una notita a Delia, vamos, ay, respirá, mirá la casa que cuando vuelvas ya vas a venir con tu hijo a upa, ay, vamos, ay...Salimos a la calle, colgada de los brazos de mis dos guardianes, yo tenía toda la intención de caminar las tres cuadras pero ya todas las especies animales de todas las regiones geográficas competían una maratón sobre mi panza. Un taxi grité ahora sí a voz en cuello. Nunca olvidaré que ese taxi por tres cuadras costo dos veces y media más que el de la noche anterior desde Aeroparque hasta el Café de los Angelitos. La hiperinflación de Alfonsín proponía esas delicias. Cuando entré a la clínica la partera estaba esperándome. Epa... dijo y le indicó a la recepcionista que los trámites los hacíamos después. Entramos a una habitación, me revisó y me dijo "estás a punto de parir, menos mal que vivís a tres cuadras porque sino lo tenías en el taxi" y salió urgida hacia el pasillo. Entró una enfermera y me dio indicaciones al ritmo de mandatos. En ese momento, por arte de magia como siempre, entró Delia. Fue un alivio en esa tormenta de dolores y órdenes. Me agarró fuerte la mano. Tranquila, tranquila... ya viene. Me subieron a una camilla y de ahí en más todo tomó un ritmo extraplanetario. Escuché a la obstetra, Clara, gritando "me visto y voy para la sala de parto". Alcancé a ver su sacón de piel volando hacia el cielo. A las 11.34, con sólo tres pujos y una pequeña episiotomía que ni siquiera sentí, la vida se volvió Lautaro para siempre. una respiración pequeñita me despeinó eternamente. Esa felicidad sin nombre, ese torbellino de emociones, ese amanecer... 

Por él intento -con aciertos y errores-  ser mejor persona desde ese momento y para siempre.

¡Feliz cumpleaños, hijo!

12-07-2021